Reseñas invitadas

10. Reseña invitada: Boss by Cruz de Entremadres

BossBoss: corrupción en serie

Para todos los que hemos sido fans del psiquiatra Frasier Krane (Kelsey Grammer) ver ahora su rostro dentro de un personaje radicalmente opuesto, lleno de ambición, despotismo, malicia y todas las “virtudes” que van relacionadas con el poder, choca bastante durante el primer capítulo de “Boss”. Poco después, has olvidado a aquel buenazo finolis que se encargaba de su padre para temer a este oscuro Tom Kane, que no es sino la representación de todos los males de la corrupción política.

Tan acostumbrados estamos ahora a leer en la prensa los casos Nóos, Gurtel, Faisán, las ITV, los ERES, que en esta serie de ficción que emite Canal + en España (en antena actualmente la segunda temporada) no nos deja asombrados ni mucho menos sino que nos sirve de ejemplo pedagógico de cómo funciona de verdad la política: un tira y afloja de favores y rencores con sus consecuentes premios y castigos, donde las necesidades de los ciudadanos no son más que una mera moneda de cambio para que los que manejan los hilos se lucren.

Además de un potente guión y unos personajes atractivos, que se mueven en la ciudad de Chicago, la realización es sobresaliente, con un toque distintivo que le hace destacar: el gusto por los planos cortos en algunas escenas, con la intención de hacer hincapié sutilmente en detalles de los personajes.

El interés (y el consecuente enganche) va “in crescendo”. Nunca sabes con qué maniobras te van a sorprender los guionistas y el final de la primera temporada es de los que te dejan con los ojos como platos deseando comentarlo, porque tiene su miga. Es bastante paradójico disfrutar con una serie como esta en la que vemos los engranajes de cómo somos engañados los ciudadanos por la clase política, en cuyas manos somos marionetas… Marionetas a las que nos gustan las buenas series, y “Boss” sin duda lo es.

He visto la segunda de “Boss”,a la vez que la primera de “House of Cards”, entre otras, un pedazo de serie de la que seguro que habrá una reseña pronto por aquí que lleva la trama política a un escalón superior: Washington . He de reconocer que no veo los telediarios porque si además de la corrupción que me estoy chutando en formato serie me trago la de la realidad, creo que acabaría en la cárcel por intento de homicidio.

“Boss” fue nominada en los Globo de Oro de 2011 como mejor serie de televisión y Kelsey Grammer ganó como mejor actor de serie de televisión.

Cruz es periodista y una de las dos madres de Entremadres, un blog hecho a pachas con Laura, donde ambas se desahogan o reflexionan sobre la maternidad, o nos ilustran con sus historias de amor familiares. Gracias Cruz, ¡yo ésta aún la tengo pendiente!

8.Reseña invitada: Studio 60 by Blog de Madre

Studio 60Desconozco si es de buena educación o no reseñar una serie que fue cancelada nada más terminar su primera temporada, pero lo haré, emocionada y con la voz rota, porque creo que es la mayor injusticia desde que intentaron desahuciar a Chanquete de su barco.

 Studio 60 on the Sunset Strip es la última perla que Aaron Sorkin llevó a televisión. La serie, estrenada en 2006 y protagonizada por Matthew Perry (Friends) y Bradley Whitford (El ala oeste de la Casa Blanca) cuenta los pordentros de una popular y ficticia serie de sketches de comedia, algo tipo Saturday Night Live, mítico programa que ha servido como trampolín a miles de humoristas americanos.

Tras el caos que se desata cuando el director del programa se desmelena frente a las cámaras y suelta una retahíla de verdades incómodas, Matt Albie (Perry) antiguo jefe de guionistas del programa y Danny Tripp (Whitford) antiguo productor ejecutivo, regresan a Studio 60 para resucitarlo y devolverlo a los primeros puestos de audiencia. Debo admitir que Danny Tripp, sin llegar a ser ni por el forro prototipo de chulazo televisivo, llegó a enamorarme de tal manera que sopesé seriamente poner su foto en mi taquilla.

En el viaje les acompañan excelentes secundarios, entre los que destaca Amanda Peet (Syriana) en la piel de Jordan McDeere, presidenta de la cadena recién llegada, joven, lista y cañón, cuya historia de amor con Tripp es una de las más maravillosas y enigmáticas que he visto en mi vida. De ésas que empiezan despistadas y en un momento te explotan dentro, de ésas de reír y llorar todo a la vez, todo muy loco.

La serie no sólo pretende hacer reír, también vapulear en la medida de lo posible el entumecimiento de la sociedad americana frente a un monopolio televisivo más preocupado de ganar dinero que de ofrecer productos de calidad…. Mmmm no sé por qué me suena de algo todo esto… Entre medias, desencuentros amorosos, guerras de poder, prisas, egos inflados, drogas, religión, política y sexo, aderezado todo ello con planos secuencia de tal densidad y duración que terminan contándote tres historias y dos pares de chistes en minuto y medio. Una maravilla, señores. Se lo juro.

Es una pena que la NBC y el público americano no dieran una oportunidad a un gran argumento, lleno de historias que se trenzan a un ritmo perfecto, y a unos diálogos soberbios, de diez, de levantarte y aplaudir. Una pena que a ellos no les gustase, porque el resto del mundo se ha quedado sin más.

Grande Studio 60 y me importa un pito lo que diga la NBC.

Gracias, Madre.

Blog de Madre es sabia y es escribir con más referencias que yo, eso está claro. Por algo ella tiene libro en el mercado y yo me conformo con que me dé tiempo a abrir uno de vez en cuando. Así estamos… A mí Studio 60, regulín, el Perry no me cae muy allá y además parece que no acaba de cuajar, le acaban de cancelar su última serie (Go On)pero tiene momentos y personajes únicos, como descubrir al mítico Howard Wolowitz, o más bien al actor, fuera de Bing Bang Theory… Solo por eso, y por ver los entresijos de la tele americana, merece la pena. Aunque me gusta más The Newsroom, llámame nostálgica.

5. Reseña invitada: Sons of Anarchy by Mamá en Alemania

Sons of AnarchyNo tengo ni idea de cómo empecé viendo esta serie, y es que así como buena pinta no tiene.

Además, que a mí ni me gustan las motos, ni los cueros, ni el rollo rock and roll macarra con rosas tatuadas.

Para colmo de males, la primera impresión durante el primer capítulo es la de un grupo de viejetes en moto, un club en decadencia y un garage. Y ya. Todos muy viejos y como pasados de rosca.

Pero algo tuvo la trama, que me dejó como en suspense, y así fui encadenando capítulos como una energúmena hasta acabar la quinta temporada casi sin uñas y cruzando los dedos para que la sexta salga pronto.

Sons of Anarchy es un dramón a la altura de Dallas. Pero en moto. Hay de todo:

Acción, amor, secretos desenterrados, dramas familiares, intriga, traición. Un culebrón, vamos. Pero de los que molan; de esos en los que los personajes te van cayendo mal, luego bien, luego mal otra vez, luego no sabes muy bien. Los malos no son malos del todo, los buenos tampoco son santos, la policía no es tonta, aunque a veces lo parece. Todo muy normal y muy extraordinario al mismo tiempo. Y en moto, claro, pero eso ya lo había dicho.

La trama gira, sobre todo, en torno al club, Sons of Anarchy, que resulta ser una tapadera con visos de secta, para el tráfico de armas. Así dicho suena mal – y es malo – pero, de alguna manera, los miembros te acaban pareciendo justicieros. Ellos vigilan que no haya drogas en su ciudad, vengan a mujeres maltratadas o violadas, a comerciantes víctimas de otras mafias… y adoran a su club por encima de todo.

Como en todas las series que llevan ya unas cuantas temporadas a sus espaldas, hay algunas mejores y otras peores, pero son todas buenas. Y los actores, geniales.

Eso sí, es una serie como para empezar a finales de otoño, porque es para zampársela entera y del tirón. Aunque no te gusten las motos ni el rock and roll.

*Mamá en Alemania es una bloguera virtuosa, teóloga, madre de tres criaturas, bienpensante (y a veces, también malpensante) y publica libro ya mismo. No se lo pierdan, o se les quedará la boca como al prota de Homeland, atrofiada y de piñón. Quién avisa…