Morfeo

9. Hannibal, o el carnicero exquisito

HannibalEmpecé  a verlo sin mucha confianza, como quien empieza a ver una de Antena 3 a mediodía. La peli del Silencio de los corderos me gustó pero tampoco soy superfan de las novelas. Pero bueno, me apetecía ver qué aportaba la serie…

Los primeros capítulos son raros y me costó meterme en situación. No entendía cosas, pero creo que no es que sea demasiado corta, que también, sino que tienen elipsis argumentales a propósito. Vamos, que van de listos los guionistas. Además, por impaciente, los vi en versión original sin subtítulos y cuando hablaba el personaje que interpreta a Hannibal me las veía y me las deseaba para entenderle. Vamos, que me lo tragué dos veces para entenderlo del todo. Que algún ilustrado me explique si Hannibal era danés en el original, porque el prota malo lo es.

El caso es que te vas enganchando, a pesar de que, en mi norma, el protagonista (cotilleo, es la pareja de Claire Danes, la prota de Homeland), el profesor y colaborador del FBI que analiza las escenas del crimen poniéndose en el lugar del asesino, me cae fatalmente fatal. Es muy blandengue, me pone nerviosa tanto tembleque y tanto atormentamiento que lleva el muchacho encima, y encima cuando está en pantalla con el tiparrón que hace de Hannibal pierde puntos a porrón. Y es que ese señor es mucho señor! Qué porte, qué prestancia, qué pose, qué mirada, cómo llena la serie cuando él está…

El otro personaje principal, un inmenso (por volumen) Lawrence Fishburne, que para mí siempre será Morfeo haga lo que haga, pues está. Pero no llego a pillarle el aire del todo, sus motivos y tal. Pero creo que está en la línea de la serie, cosas que te ocultan, silencios y fundidos en negro sobre algo que más adelante te traerán para que te quedes así con cara de pringao.

La atmósfera es agobiante, va de menos a más en la violencia explícita, y eso que hay cuerpos desmembrados desde el minuto 1, casi todas las escenas de interior son con las cortinas cerradas, sin ver el sol, con un zumbido de fondo que da cosilla. Que te hueles que va la cosa mal, de todas todas… Y todas las alarmas saltan, ese radar de superespectador de serie cuando ves a Hannibal cocinar, ahí se te ponen los pelos de punta. Y la de platos que se sabe el hombre con casquería, ¡madre mía!

Y sí, según va pasando la temporada, los colmillos se van afilando y vamos viendo más carnaza, nunca mejor dicho. Así que soy muy optimista, al final tendremos escena sangrienta con el danés asegurada. ¡Yupi!

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