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7. Juego de Tronos, o esa serie que no puedo dejar de ver…

Aunque por dentro esté sufriendo muchísimo porque ya sé lo que va a pasar después. Y claro, una que ya se ha leído todos los libros que ha escrito el buen orondo y barbudo señor Martin, ya sabe que lo que se acercan son desgracias. Y para quien menos te lo esperas.

Juego de TronosMe leí los libros como quien devora un paquete de donetes. O de filipinos blancos. Sin freno. Sin remordimientos. Sin calorías. Pasándome estaciones de metro. Un frenesí de muerte, dragones y banda sonora espectacular.

Y claro, cuando supe que habría serie, un escalofrío recorrió mi espina dorsal de fanática devoradora de libros. Porque, con la que había montado el autor, ¿qué pasaría si la cagaban en la serie? ¿Sería algo tan raruno y tan kitch como aquella película del Señor de los Anillos de hace miles de años antes de Peter Jackson?

Vamos, que lo que siempre pasa, cuando adoras una historia, te has enamorado de sus personajes y has vivido, y muerto, con ellos, y hasta le has puesto banda sonora… Cuando te dicen que hay peli, o serie, pues acojona. Y mucho.

Y con esta serie, qué voy a decir…

Que está muy bien hecha, salvo algunos detalles, sobre todo en la parte del muro, que no me convencen, quizás porque ya tenía hecha otra idea totalmente distinta en la cabeza. Y, por supuesto, molaba mucho más la mía. Y eso hace que la serie, aún siendo muy buena, nunca esté a la altura. Mala suerte.

Que no entiendo y no soporto que no sean estrictamente fieles a la historia. Cuando introducen algún cambio, me indigna, me enfada y me hace revolverme en mi sitio y empezar a musitar para mí misma o a mi santo, que no se los ha leído y que, por lo tanto, ni se inmuta: “así no es, ¡así no es! ¡eso no pasa en el libro! Pero, ¿esto qué es?” (léase con voz de Pepe Navarro encolerizado).

Que odio, ODIO, al actor que han elegido para Jon Snow, que casualmente es de los que menos me gustan en el libro.

Que las cejas de Danaerys me intrigan sobremanera, y en los planos en que aparece esa actriz toda mi duda es… ¿se las tiñe? ¿son postizas? Es de los que, en los libros, me aburre más, y en la serie, también. Aunque los dragones molan, eso sí.

Que el mayor acierto son los hermanos Lannister, con Tyrion a la cabeza, como el mejor, casi, casi, de la serie. Tiene un inglés exquisito y escucharle en versión original es un placer inconmensurable (relativizando, claro…)

Que la cabecera me emociona y casi es lo que más me gusta de todo. Soy así de impresionable.

Que me intriga cómo va a continuar cuando se acaben los libros. ¿Serán capaces las productoras y la cadena de convencerle para que termine de una santa vez todo este tinglao?

Pero sobre todo, que no deberías leerte los libros antes de ver la serie porque ya nada será lo mismo.Edd Stark

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6. Vikings, una serie de machotes

VikingsQue los vikingos eran brutotes, y rubios, lo tenía más o menos claro. Que no llevaban cuernos lo escuché el otro día en un programa de viajes de no sé qué canal (como veréis, precisión y gusto por el detalle, jeje). Que les gustaba más un barco que a un tonto un lápiz, pues también, más o menos, era fácil de esperar. Que Thor era también un bestia, bueno, como el resto de los dioses, que no se andaba ninguno con chiquitas.

Hasta ahí toda mi sabiduría sobre los vikingos y sus costumbres. Así que cuando en el listado de la EZTV que visito a diario aparecieron los “amables” rubiacos me picó la curiosidad. ¿Qué podía esperar de una serie con tintes históricos firmada por el mismo tipo que hizo Los Tudor, osea Michel Hirst, de la cual me echaré una cutre-reseña pronto? Pues por lo menos una buena factura, estupenda banda sonora, una ambientación muy cuidada, aunque no seré yo quien detecte si cometen errores de bulto en el vestuario o el idioma, y en definitiva, una serie entretenida. Desde luego, los paisajes son de impresión, los actores son bastante desconocidos, y también bastante nórdicos y guaperas, los muy rubios, salvo el impagable Gabriel Byrne, que además de moreno y con pinta de primo adoptado, es bien conocido y, además, así como medio maluno.

Y, si Girls estaba claro que es y será una serie de chicas, aquí no puedo más que confirmar lo contrario. Es una serie de, por y para machotes de pelo en pecho y muchas ganas de romper mesas con los pectorales mientras gruñen, ven la Super Bowl y escuchan el Larguero en el pinganillo (¿lo siguen poniendo, a todo esto?).

Y he de decir que a mí me ha cansado bastante toda esa violencia explícita que desprenden esos seres medio primitivos y buenorros con toques trascendentales y de “soy algo más que un bruto que mato gente cuando bajo de mi barco y voy a descubrir el Oeste…” Pues mira que bien.

Y esas mujeres vikingas… Qué voy a decir de las palizas que se pegan marido y mujer rubios y vikingos para arreglar sus diferencias conyugales… Pues que la verdad es que molan, para que nos vamos a engañar. Al menos dan caña hasta que las ponen en su sitio, que para algo era el siglo 9 d.C, ¿pero dónde vas con esas ínfulas, chata? Que aunque pegues mandobles a discreción eres la esposa y a ti no te toca navegar y descubrir mundo, lo tuyo es quedarte en casa con los críos y cuidarme el ganado, mujer! En fin, el personaje de la mujer tiene recorrido y parece interesante, pero no me termina de enganchar. Será que no me la creo mucho, será que, como su santo, pone cara de “te voy a dar un mamporro que te voy a poner los dientes de corona” y como que no me cae bien.

Resumiendo, que es una mini-serie de aventuras movidita, de bastante batallita y mucho barbudo gritón. El protagonista no me encanta, y el argumento, héroe que desafía las leyes y lo establecido para descubrir nuevas tierras y la gloria, pues que me deja un poco como igual. Dicen que habrá segunda temporada. Por si se entusiasman con la primera o se encariñan con los protagonistas.

Porque aunque no sea mi preferida, la serie mala, mala, no es. Y al menos es corta. Que eso, en ciertos casos, es de agradecer.

Se la recomiendo: a los amantes de la historia menos romántica y con violencia más realista, sin efectos especiales notables y actores desconocidos.